
Si hay algo que los franceses no tienen es verguenza.
Pero en este caso, la realidad se torna surrealista: la que quiere, hace topless,
y el que quiere, se remoja en la arena.
El grandulon entrado en edad, se presenta a la playa con una sombrilla multicolor extremadamente ridicula y se pasa media hora inflando un bote que nunca va a meter al mar, lo llena de agua y se pone a la sombra con su sombrero de paja.
En fin…
… a los franceses lo unico que les falta es un manual de instrucciones!


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Julio 20, 2006 en 11:33 am
Mariana y Federico
Me en-can-to!!!!! juajuajua! y yo crei que habia visto cosas raras en la ciudad…..
Esto demuestra a las claras que uno aca puede hacer lo que le de la gana! Anda a hacerlo en Mar Chiquita, eh?!?!? juajuajua!